La mañana era muy fría para mirar por la ventanilla,
caminando por la plaza, cruzando personas apuradas,
gomitas de eucalipto para la garganta te puedo regalar.
las palomas ya no nos tienen miedo, y caminan a mi par.
Anoche dormí sólo una hora, porque no paraba de pensar
pero fué lindo saber, que todo podía estar bien.
Esta noche bajé las bolsas con ropa de invierno,
y encontré unos guantes para recortar.
Mi cuarto es inmenso cuando yo soy grande,
no me veo y no me encuentro.
Me quedé dormida entre frazadas y muñecos de phelpha
soñando con la película de Ed Wood que había visto,
y la luz brillante del televisor que hacía ruido.